Hoy tengo ganas de aventar la vida por la ventana. Desaparecer. Encerrarme en una esfera de cristal, de esas que usan para adivinar el futuro, para que no tenga que existir en un tiempo específico, sino en todos al mismo tiempo.
Hoy tengo ganas de ser aire, como mecano.
Tengo ganas de arrancarme la piel, quitarme el cuerpo pesado que tanto me estorba.
Quiero ser ligera, y de tan ligera y tan pequeña, que el dolor y la tristeza no quepan en mí.
Cierro los ojos, duermo para soñar y no vivir soñando como Calderón de la Barca.
Ayer quise morir en un poema. Sentir el frío del cemento en mis pies descalzos, saltar al agua mirando la luna, ver su luz difuminándose en burbujas de aire, cada vez más pequeña, cada vez más lejana.
Creo ser la más valiente por desearlo y la más cobarde por no intentarlo. Pues sí, como a veces uno tiene ganas de apagar las luces, pero teme a la obscuridad.
Este es un país de las maravillas, donde todos están locos, caminando en círculos eternos sin saber a dónde van. Pero tú. Tú eres mi gato de Chesire, y aunque también parezcas loco, quizás el más, a los ojos de los otros. Yo prefiero seguirte a ti. Pues de entre tantos locos, tú eres y serás por siempre: mi favorito.
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