jueves, 20 de mayo de 2021

Evolución, recopilación de lo aprendido

 Hay cosas que se saben de forma superficial. Conceptos como el enamoramiento, que se entienden de manera muy general y nunca le damos la importancia de verlos a profundidad. No parece relevante. Uno se enamora, sube muy alto y cae dolorosamente, lo procesa y sigue con su vida, pero nunca se pregunta el por qué. Yo me he preguntado el por qué gracias a un solecito que encontré en el universo. Él me ha enseñado todo esto, o más bien, junto conmigo, hemos generado una situación en la que era preciso aprender sobre esto y entender su funcionamiento.

Entiendo ahora que enamorarse es un impulso que nos acerca a aquello que queremos con una fuerza intensa y desbocada, cerrada y dirigida a su objetivo. Se siente como una fuerza tipo fuego, tipo aries, una chispa, que puede generar incendios, destruir murallas con tal de conseguir lo que quiere. No le damos la importancia que se merece, es algo peligroso si no se sabe controlar.

En general creo que lo que más cuesta es controlar emociones, porque nos invaden y nos nublan el juicio, que es el que normalmente al explicarlo todo apacigua y toma riendas del asunto. La tristeza por ejemplo puede ser tan grande que desemboque en una depresión, y nos podemos quedar ahí hundidos en el pozo sin saber cómo salir, sin querer siquiera salir. Sin ganas de nada.

El enamorarse en cambio, es una energía que llena de vida, que otorga placer, pero no cualquier placer, es un éxtasis, como se describe el efecto de algunas drogas. En mi búsqueda de esa sensación tan placentera quise lograr un agujero temporal, mantener ese estado lo más que se pudiera. Sin concretarlo. Porque sabía que al concretar una relación, empezaban las exigencias, los celos, los problemas.

Yo quería algo ideal, como una musa para el artista. Alguien que me motivara siempre a hacer lo que hago. Mala idea. Ya desde antes sabía que el centro de mi inspiración no puedo colocarlo en otra parte porque es demasiado variable y es peligroso porque puede derrumbarse en cualquier momento.

Idealizar... es una buena señal para saber que uno está enamorado. Cuando no se pueden ver defectos en el otro ser. Cuando es increíblemente perfecto. Cuando se ven los defectos y se explican con mil razones o se tratan de aceptar de un modo u otro. Tan peligroso es eso. Porque una vez apagada la flama sale todo eso a flote y como al inicio se estaba cegado por estar enamorado no se veía el impacto de esas cosas realmente.

Qué desesperante es el amor romántico. Y qué adictivo y atractivo en sus etapas iniciales. Tanto caos que genera en mí. Qué agotador. Demasiado agotador. En éxtasis y en su contrario. Ojalá pudiera llegar a mi punto medio y mantenerme ahí. Ahora mismo me siento abajo, muy abajo en el abismo.

Cada vez es más difícil confiar. Creer que el otro siente lo mismo. Son solo mentiras. Siempre es una búsqueda de placer personal. No se busca el bien ajeno. Solo el bien propio o la sensación de estar haciendo el bien. Nunca he visto un acto de bondad desinteresado. Y eso es muy triste. Ni siquiera yo misma he hecho uno. Todo tiene un por qué personal. 

De verdad me esfuerzo por darle colores al mundo, pero siempre regreso a esta Náusea de Sartre. Regresa y pierde todo el sentido que antes le di. La belleza que antes le pinté. Siempre vuelve, la realidad siempre vuelve. Quizá deba quedarme aquí de una vez por todas. Dejar de intentar salir de esta vacuidad. Quizá deba ya adaptarme a ello y solo existir hasta que se me acabe la vida.

Nadie va a salvarme del mundo. Enamorarse no es la salida. Nadie es la salida. No hay salida. Quizá solo la muerte lo es. Y tal vez ni eso lo sea.

jueves, 29 de diciembre de 2016

Hologramas

Es difícil dejar entrar a alguien a mi castillo, el huesped pasado resultó ser una completa farsa, me hablaba de viajes de aventuras, tanta sabiduría me impresionaba, pero un día lo descubrí en la mentira, y tuve que decirle que se fuera, y como un niño inmaduro haciendo berrinches lo hizo. Y por eso me dio más gusto haberle dicho que se fuera.
Gracias al consejo del reflejo de un enorme espejo importado, logré ver la verdad.
El espejo era mi reflejo pero del sexo contrario, deseé que pudiera salir de ahí y hacerme compañía...
Y como por arte de magia, un ser hermoso, esculpido como por las manos de Miguel Angel, atravesó el espejo dándome un dulce beso... Yo no me iré, dijo, no te daré motivos para ello...yo soy tan como tú, que podremos estar juntos siempre, transparentes, sin mentiras, seremos inherentes y nos amaremos por simple gusto.

jueves, 27 de octubre de 2016

Verdes prados, flores amarillas

Extensa pradera, fírme, serena, consciente de su grandeza, fértil, protectora, sabia. Rocío matutino llora las hojas de tus frondosos árboles... hermosa y melancólica extensión de alegría. Pegada a la tierra, das fruto a los más bellos sueños... los vientos que te recorren acariciando el pasto que te cubre, llevando suspiros a mis oídos... tan dulce, tan noble. Me gustaba sembrar árboles frutales, y tú sonreías con tu verdor y la calidez que me regresabas no puedo compararla con otra sensación más agradable... Todo iba muy bien hasta que aquél día nublado.. sembré una semilla negra, y el fruto quiso crecer, pero lo arrancaste de raíz, y el viento se lo llevó lejos, dejando una marca profunda en tu planicie, y cuando caminé cerca para observarla con mis cínicos ojos, sentí que me devolvías la mirada desde el abismo con dolor, con miedo, ¿sembrará otra semilla?, ¿volverá a hacerme daño?...
Corrí por los campos, a buscar flores, y una flor amarilla resaltó de entre todas, la flor más hermosa que haya visto jamás. Una flor con un valor incalculable, inexorablemente me enamoré de ella, y la tomé en mis manos... No me cortes, me dijo. No me cortes, porque si me arrancas, no habrá vuelta atrás... seré tuya, y me dolerá si algún día me abandonas en algún jarrón. Por favor, no me cortes...
Hice caso omiso de sus ruegos, y la corté, con alevosía, casi con maldad. Mis manos apretaron su tallo y tiraron hacia arriba, un faisánido gritó a lo lejos, dejando un rastro de angustia en mis oídos.
Quiero quedarme en tus manos para siempre, me susurró. Mi corazón latió tan fuerte, y mi emoción era tan grande, que los días y las noches que pasé con ella en mis manos, parecía que pasaban en sólo un segundo, y quería más, cada vez más... Lo que sentía crecía y crecía hasta el paroxismo...
Hasta que te escuché gritar, desde las entrañas de la tierra, un grito desesperado, mi ser se volcó en lágrimas hasta que perdí las fuerzas de levantarme. ¿Qué estaba haciendo? Ya no hay vuelta atrás, decía la flor amarilla... y mi cabeza giraba y giraba, y la locura se apoderaba de mí. Extraño tus manos sembrando semillas... regresa... olvidaré el dolor, quiero que vuelvas... no me arranques por favor... olvidada en un jarrón... para siempre...
Perdí la conciencia, la flor cayó de mis manos... y con ella se fue la mitad de mi vida...

domingo, 15 de mayo de 2016

Hasta entonces

Mientras puedas verme bajo este volcán de lava ardiente, en eterna erupción.
Mientras tus ojos no confundan mi figura con la de una ninfa o una sirena con alas.
Mientras el viento pueda todavía hacerte sentir etéreo y volátil.
Hasta que tu curiosidad deje de aventurarse en las historias más antiguas.
Mientras tus ojos sigan siendo lupas para disfruta de las cosas más pequeñas.
Mientras el aroma de tu piel siga inundando mi naríz.
Mientras que la lucha contra la entropía vaya a tu favor.
Mientras tanto, amor, mientras tanto.
No me pierdas de vista, dentro de esta tormenta de arena.
Somos dos gigantes, que sostienen mundos en sus espaldas.
Gigantes con raíces en el centro del universo, inmóviles y eternos.
Que a pesar de los años luz que nos separan, nuestras miradas permanecen juntas.
La una sobre la otra, a través de los eones.
Te amo en este silencio absoluto. Silencio en el cual,
sólo unos pocos son capaces de escuchar la música de las esferas.
Pentagramas orbitales, recorren mis oídos y me atraviesan...
Que a pesar de ser dos, estamos hechos del mismo polvo de estrellas.
Y sabemos que al ser uno mismo, es imposible estar separados.
Somos una paradoja, la paradoja más hermosa del universo.

martes, 19 de abril de 2016

Inesperado resplandor

La soledad reinaba y calaba en los huesos como el frío. La locura comenzaba a tocar mi puerta. Estaba empezando a acostumbrarme a ese clima. Mis rosas y amapolas dormían letárgicamente.
Me percaté de que el adagio de Albinoni se había perdido entre las montañas, el viento se lo había llevado. Un silencio casi absoluto me envolvía, ¡qué sensación de soledad tan desesperante!

Sin embargo, por la mañana, los rayos del sol me sorprendieron con una dulzura indescriptible, cuando ya no esperaba escuchar nada procedente de aquellas montañas, esos rayos cantaron un nuevo adagio, el adagio de Samuel Barber, bellas cuerdas solares.... no estés triste, repetían dulcemente; no estés triste...

Me sentía abstracta, incomprensible, incluso para mí misma. Llena de emociones e ideas caóticas sin ningún patrón. Estaba perdida, perdida dentro de mí. Las horas de angustia, pasaban lentamente, arrastrándome con ellas a la desesperación. Las flores y el cielo empezaron a perder sus colores. El sol ya no quiso volver a brillar. El cielo parecía nublarse cada vez más con cada suspiro.
La melancolía se volvió mi acompañante, eterna, pensaba yo, hasta que llegaste.
Viajero cansado, a beber agua a mi castillo. Pidiendo con dulzura una sonrisa que le devolviera la luz después de haber estado perdido. Lo acogí en mis brazos, sin pensar en el futuros ni pasados.
Besé sus labios humedecidos por el agua que había bebido. Me dijo: de aquí hasta donde nos alcance la vista. Asentí y con una sonrisa, sellé el pacto.
Me miró con aquellos ojos llenos de obscuridad, ojos impenetrables, y comprendió lo que yo era, cada pincelada. Ese momento mágico duró dos infinitos de éxtasis, nuestras miradas se quedaron clavadas la una en la otra, con una fuerza magnética tal, que era casi imposible desviarlas.

Lo invité a pasar y le preparé un lugar junto a mi habitación principal, se puso ropas nuevas, y por la noche tuvimos una amena cena. Hasta el arroyo más rápido tendría envidia de la fluidéz con la que hablabamos él y yo. El viento se pondría celoso de todas las historias que conocíamos. Me sentí tan cercana a ál, como el sol y la luna en un eclipse. La noche pasaba y en cierto momento, el viajero se levantó de su silla. Yo suspiré pues sentía que una despedida se avecinaba.
Lo miré con algo de angustia, y él, adivinando mis pensamientos, me dijo muy dulcemente, a la vez que sonreía y tomaba mi mano delicadamente: voy a quedarme.

viernes, 4 de marzo de 2016

Nacimiento de las ideas

Combinaciones, permutaciones de otras ideas ya generadas, todo inició con una idea, el primer hombre, el mundo, el hombre observando al mundo, creando a partir de las ideas que el mundo le generaba, a partir de la observación, ahora es todo más complejo, hay ideas sobre ideas sobre ideas, y no creo que sea incorrecto generar una nueva idea a partir de todo ese cúmulo, es hermoso cómo funciona la mente, mi mente, generando imagenes, sonidos, a partir de otros, ¿cómo quedaría mejor? ¿cómo me gusta a mí? ¿cómo me genera una emoción?...
Arte, emociones plasmadas, en proceso.

lunes, 22 de febrero de 2016

Nadando en ausencias

Ahora que no estás, vida mía, vídas mías, que te has ido por tu camino, quizá elegido por ti quizá por ángeles, quizá el destino, siento que este amor que siento estará guardado en un compartimiento especial en mi corazón, en una cajita de cristal con dos melodías que resonarán al darle cuerda cual David Jones. Recuerdos bellos que has, otorgado a mi vida, grandes enseñanzas, que nadie más podría haberme dado. Muchas gracias, vidas mías, muchas gracias por todo. Jamás voy a olvidar, y aunque no esté cerca, y aunque no me de el trato que me gustaría, estaré para usted cuando lo necesite. Porque lo amo, y mi corazón es todo vuestro. Para siempre. Adios, adios, corazón...

sábado, 13 de febrero de 2016

Alas para qué las quiero

Si mi cuerpo es tan ligero que flota solo. Gracias. No quería seguir lastimandote más. Bonita liberación. Castillo mío. Ha dejado de ser invierno. Venga la primavera!

jueves, 4 de febrero de 2016

Globos en el aire

Que fueras tú, quien al principio me quería tanto, me haces entender ahora que siempre estaré sola. No sé si agradecer tus mentiras, o creermelas. Yo quería confiar en tí. Demasiadas trabas, no es que no quieras soledad, la provocas. Ausente, siempre ausente, yo no quiero esto, o estás o no. Siempre empiezan los problemas cuando pienso en lo que eres y deberías hacer, no debería esperar nada, lo sé. Esas etiquetas, esta vida. A veces no puedo soportarlo. Quisiera apagarlo todo. O quisiera encendero todo y que fuera perfecto. No sé qué sea mejor, estar esperando toda mi vida de esta manera, letargos desesperantes de vacío, o cortar los hilos y dejarme llevar por el viento.

martes, 2 de febrero de 2016

Profundidad de mi castillo

Primera habitación: Sillon rojo y cuadro de niña en el agua.
Segunda habitación: Frente a la primera. Magia y ocultismo.
Tercera habitación: Laboratorio y taller de creaciones steampunk.

Pasillo largo, al fondo salón grande con escalera doble. Enmedio de la escalera hay una escalera para el sótano, en el que hay baños japoneses, y muchas plantas, la luz llega de pequeños cubos de luz de las paredes laterales.

En ese enorme salón hay una mesa larga en la que siempre hay un buffet de comidas deliciosas que siempre están frescas y al día. Vino tinto, cervezas artesanales de diferentes tipos, y aguas de diversos sabores. Leches de diferentes animales: vaca, cabra y ballena. El agua está guardada en un cántaro de barro y siempre está fresca. Tiene una silla que gira al rededor de la mesa.

A la derecha hay varias puertas donde se guarda la esencia de conversación de Nikola Tesla, Isaac Asimov, John Cage, Douglas Hofstadter, Arquímedes, Pitágoras, Paul Erdós, Sor Juana Inés y Tim Burton.
A la izquierda están: Da Vinci, David Lynch, Julio Verne, Facundo Cabral, Dalí, Lovecraft, Escher, Antonio Lauro y Hannibal Lecter.

Arriba de la escalera doble, justo en medio hay una puerta grande de madera vieja, una enorme habitación con una cama muy cómoda, un estanque fuente en la pared qe alimenta un arrollo artificial que corre por las orillas de la habitación, una enorme ventana a la derecha, libros a la izquierda, un tapete y cojines sobre él. Un candelabro de plata de velas que varían su color. Una escalera que da a un alto a la iquierda sobre los libros, lleno de cojines y muy cómodo, que tiene en frente una cajonera para guardar cosas especiales. Un tubo de metal para deslizarse y bajar, un columpio hamaca frente a la ventana y una mesita de té. Por una ventana se ve el bosque, y árboles de fresno enormes y viejos, por otra se ve el mar y sus olas golpeando rocas, en otra se ve una laguna calma de noche, en otra se ve un hermos jardín de rosas. El columpio se puede recorrer.

A la izquierda de esa habitación está la biblioteca, enorme como la de Babel o Alejandría.