martes, 23 de junio de 2015

Apropiación de una sonrisa

Estaba cabilando sobre los retratos. Dalí decía que la única diferencia entre una fotografía y un retrato hiperrealista era el precio. En eso estoy de acuerdo. Pero si existiera alguna modificación, en el estilo, que se notara que es un dibujo o una pintura, es distinto.
Ya no quise dibujar retratos por estar pensando en eso, y en Rafa y en Máx que pensaban que algo salido de nuestra mente es mejor para pintar que un retrato.
Pero creo ahora que yo hago retratos para apropiarme de eso que me gustó de la persona. Por ejemplo Amy Winehouse, cuando la descubrí y escuché su música, me fascinó. Adoré el timbre de su voz, y días después falleció. Yo entonces la dibujé, con algo de tristeza y con nostalgia, capturando algo de su esencia, como si no quisiera que se fuera totalmente. Esa mirada suya tan peculiar. Siempre trato de hacer las miradas lo más parecido posible. Que expresen eso que no se puede decir con palabras. Hay detalles que me encantan de las personas, a veces los ojos, como ya dije, otras el cabello, la nariz, la boca, y ahora encontré una fascinasción extraña por los dientes, pero no los dientes perfectos. Desde Susana en la secundaria, una chica muy bonita con los dientes muy chuecos, he sentido esa atracción. La misma que siento con él, tienen personalidad. Debo capturar su esencia antes de que los modifiquen. Mis colmillos de vampiro que tenía antes han desaparecido, y por todos los problemas que he tenido con mi dentista hace más de cinco años, me hace querer nunca haber usado braquets. A veces extraño cómo se me deformaba la sonrisa con esos dos colmillos. Cómo podía sacarlos por sobre el labio inferior como lo hace un gato. Yo creo que me veía bonita. Bueno, pues regresando al tema de las pinturas, eso es lo que tengo en mente ahora, ya no pensaré en opiniones ajenas, haré lo que sienta y lo que yo quiera hacer mío. Esos razgos hermosos de las personas, los guardaré en mi memoria a través de mi lápiz, los haré míos. Coleccionista de nuevo. Coleccionista de miradas y de sonrisas.

Un gato negro en la ventana

Alguna vez pensé que estaba sola en el mundo, no volteaba a ver a mi alrededor. Como aquella muñeca fea y olvidada, yo tengo mis propios amigos. Mi propia compañía, que quizá no se percata de mi presencia, pero me gusta pensar que sí. Porque son parte de mi, y yo de ellos, o quizá no así, pero somos parte de un todo, son mis hermanos, somos materia, energía que llenamos el espacio vacío.Soy coleccionista, perfeccionista, obsesiva, desde pequeña. Pequeñas metas para sobrevivir al aburrimiento de quien no sabe qué hacer en la vida. De quien no tiene ganas de hacer lo que otros hacen. Quien, como dice la frase, de no ser por la maldita gravedad, se arrojaría al cielo.
Siempre me ha impresionado el universo. Los telescopios, las constelaciones, los dibujos celestes, las maquetas de pequeños planetas a escala. El contraste de lo negro abismal con el brillante parpadeo de un sol. Es lo que me tranquiliza siempre. Mirar el cielo. Jamás me aburro mirándolo. A pesar de que siempre es el mismo. Me hace sentir pequeña y libre. Parte de él. Me hace sentir que vuelo. Que no soy un pez en una pecera llamada tierra. Que puedo irme cuando lo desee.

Nunca dejes que un extraño sepa lo que estas pensando

Si así fuera el amor, tan perfecto, tan alegre como el abrazo de Dulce por la mañana, como la despedida de Rogelio aquel día cuando nos queríamos mucho y nos deseabamos hasta morir. Si así fuera el amor, sin errores, sin bajadas. Sin celos, sin temores. Si nos extrañaramos a cada minuto como Isaías a su chica. Con ese anhelo por que llame por teléfono y esa felicidad enorme cuando lo hace. Sentir todo el tiempo que es la persona con la que quieres estar todas tus vidas. Querer estar atrapados bajo la lluvia en todas las tormentas. Tener la necesidad de ver una sonrisa en su rostro todo el tiempo. Si fuera siempre tan perfecto como los inicios de las relaciones. Tan mágico. Que tembláramos de nervios en todos los besos y no solo en el primero. Que nos preocupáramos por agradar al otro todo el tiempo. Risas, abrazos, muchos te quiero, muchos te amo, sin cansarse, sin que fuera repetitivo, sin que se vuelva una palabra más de todos los días, sin que salga de nuestras bocas mecánicamente. Sino que la sintamos profundamente y salga guardada dentro de un suspiro. Que hermoso sería amar sin temor a estallar de sentimiento. Sin temor a nada, con esa seguridad extrema de que él te quiere exactamente como tú a él. Que no hay nadie más que pueda romper ese vínculo. No hay pasado, no hay futuro. Ambos viven en ese instante hermoso. Ojalá pudiera ser siempre así... ojalá.

lunes, 22 de junio de 2015

Una propuesta tentadora

(Carta para mí misma, al haber perdido la esperanza en poder confiar en las personas)

Te propongo vivir una vida juntas. No te pido que la vivas conmigo, sino que me permitas estar a tu lado, acompañarte. No quiero que cambies tus gustos por mi, quiero hacer contigo lo que te gusta. Sé que ahora somos jóvenes y que ahora me pareces la persona más hermosa del universo. Pero también sé que cuando pasen los años, ya no seremos tan atractivas como antes. Sé que extrañaré tu belleza física, pero no por eso voy a dejarte. Yo haré que te sientas hermosa todos los días. No voy a permitir que esa sonrisa de tu rostro se extinga. Yo voy a amarte con todas mis fuerzas, voy a desearte, voy a encontrar la belleza en todo lo que seas tú. Y no es porque no la haya o esté escondida, lo digo para hacerla presente siempre y recordártela. Jamás podré enfadarme de ti, porque tu voz es tan dulce y suave a mis oídos que cada vez quiero oirla más. Si nadie escribe cosas hermosas para ti, yo lo haré. Si nadie te canta canciones al oído, aquí estoy yo. Yo haré lo que desees. Eres tan hermosa, por dentro y por fuera. Me gusta tu piel blanca y suave, y ese cabello corto y castaño que brilla con el sol y parece trigo del cuento del principito. Me gusta esa mirada tuya, tan fresca y alegre, tan profunda que mira siempre al infinito. Siempre me pregunto en qué mundo estás cuando piensas y en si puedo ir yo a acompañarte. Si el mundo desaparece para ti, estaré yo a tu lado. Juntas nos acompañaremos y lograremos las metas que te propongas. Y cuando te rompan el corazón, también estaré yo para que llores conmigo, cuando no quieras estar sola y nadie quiera estar contigo o todos estén ocupados, yo estaré ahí. Cuando quieras hablar y pienses que a nadie le interese, yo siempre te escucharé. Eres muy interesante, y sabes muchas cosas, yo las aprecio. Yo te aprecio. Quiero vivir una vida contigo. Y no solo una, las quiero todas. Dime, ¿te quedas conmigo?

domingo, 21 de junio de 2015

Desde la guarida

Tu lees porque piensas que te escribo. Eso es algo entendible.
Yo escribo porque pienso que me lees. Y eso es algo terrible.

El color del abismo

Hoy tengo ganas de aventar la vida por la ventana. Desaparecer. Encerrarme en una esfera de cristal, de esas que usan para adivinar el futuro, para que no tenga que existir en un tiempo específico, sino en todos al mismo tiempo.
Hoy tengo ganas de ser aire, como mecano.
Tengo ganas de arrancarme la piel, quitarme el cuerpo pesado que tanto me estorba.
Quiero ser ligera, y de tan ligera y tan pequeña, que el dolor y la tristeza no quepan en mí.
Cierro los ojos, duermo para soñar y no vivir soñando como Calderón de la Barca.
Ayer quise morir en un poema. Sentir el frío del cemento en mis pies descalzos, saltar al agua mirando la luna, ver su luz difuminándose en burbujas de aire, cada vez más pequeña, cada vez más lejana.
Creo ser la más valiente por desearlo y la más cobarde por no intentarlo. Pues sí, como a veces uno tiene ganas de apagar las luces, pero teme a la obscuridad.
Este es un país de las maravillas, donde todos están locos, caminando en círculos eternos sin saber a dónde van. Pero tú. Tú eres mi gato de Chesire, y aunque también parezcas loco, quizás el más, a los ojos de los otros. Yo prefiero seguirte a ti. Pues de entre tantos locos, tú eres y serás por siempre: mi favorito.