sábado, 9 de enero de 2016

Vorágine carmesí

Te extraño mariposa carmesí. Habitante de las rosas. Encanto celestial. Demasiadas flores en mi jardín. No era lo que tú querías. El silencio de tu ausencia las marchitará a todas. Quedarán las que había en un inicio. Sólo dos. Una amapola y una gerbera del color de tu corazón. Mis flores preferidas, sólo para ti. Son tan pocas, pero son lo que te ofrezco. Regresa a mi jardín pequeña hipsipíla, porfavor... Es tan triste todo esto. Oh dulce... te tenía tan cerca, y ahora te has ido, efímera.
Me ahogaré con estos nudos en mi garganta. Pues qué más queda... equilibrio. No te necesito, y a veces siento envidia de tu gemela, comparten tantas cosas. Oh tú tienes a alguien, oh yo quisiera tener a alguien también con quien compartir mis creaciones. Belleza, ¿porqué me dejaste verte? Mis ojos ya no volverán a ser los mismos. Te extraño tanto... regresa... porfavor. Qué doloroso es esto. Quisiera que volvieras para siempre o te fueras para no volver jamás. Pero esa segunda opción me envuelve en una agonía insoportable. Tú decidirás qué hacer, pero no me dejes en este balancin, sin saber para qué lado se irá. Cuánta desesperación, cuánta incertidumbre... así como la energía cinética de una esfera en una rampa, mi corazón y sus sentimientos no deben ser desperdiciados. El movimiento ha comenzado y la caída será dolorosa, no dejes que se detenga. En tus manos delicadas pongo mi corazón, así como tú me dijiste un día con tu corazón de cristal... demasiado cuidado también hace daño. Todo en demasía hace daño. Qué ansiedad. Vorágine interna. Deja que el silencio lo cure todo. El silencio, la ausencia, la calma. No hay otra manera.

viernes, 8 de enero de 2016

Tralalí, tralalá

Layla: Como siempre reptetiré: Te dije que no era buena idea. Pero jamás me escucha.

Elisheba: Todo iba bien, estaba en buen camino, ahora deberá volver a empezar el proceso.

Isabel: Lo siento, no sabía cómo actuar, quise darle todo de mí, pero parece que lo eché a perder.

Layla: Isa, eres muy enfadosa, ¿porqué crees que eres una niña pequeña ahora? Cometiste aquel error y casi mueres, pero la bruja te perdonó la vida, mírate, ¿acaso no aprendiste nada?

Isabel: Sí, lo siento, lo recuerdo cada día, me arrepiento de haberlo hecho, no sé controlarme, porfavor, perdónenme.

Elisheba: (Observando en silencio la plática, serena como siempre, analizando la situación)

Layla: ¡Dejaste las cosas en la cuerda floja! ¿Cómo quieres que te perdonemos? Casi vuelves a echarlo a perder todo. Si se corta el hilo, quizá de esta no te salves. Quizá la bruja no tenga piedad.

Isabel: No porfavor, no... Tendré más cuidado, estaba tan feliz. Pero ella no me decía nada, yo pensé que todo iba bien, pero no era así. Sí me sentía extraña pero pensé que era la falta de confianza. Ya vi que no era así. ¿Porqué dejan que todo se junte hasta que explote? Me decía las cosas medio en broma, yo no entendía.

Layla: Entiendo tu situación, pero eres muy imprudente, te dije que me lo dejaras a mí.

Isabel: La gente se asustaría contigo, eres demasiado fría. No creo que le agrades, nisiquiera tienes corazón.

Layla: pero puedo controlar la situación mejor que tú.

Isabel: ¿de qué sirve ser una chica interesante cuando no puedes amar?

Layla: Al menos mis conversaciones duran más que las tuyas, tú sólo escuchas y asientes con la cabeza. Y sabes que puedes ayudarme con eso, pero no lo hagas todo tú sola, siempre me haces a un lado cuando te emocionas. Y ve lo que pasa.

Isabel: está bien Layl, tendré cuidado esta vez. Porfavor cuidame, y recuerdame cuando me esté saliendo del camino...

Layla: lo haré.

Elisheba: Yo ayudaré con eso, son demasiado extremistas ustedes dos. Por algo estoy con ustedes, yo ayudaré a equilibrarlas. Vamos a recuperarla, juntas. Este dolor nos afecta a todas.

Isabel: Ahhh... ahora nisiquera me habla. No me contesta, estoy desesperada. No sé de qué hablarle. No sé cómo llamar su atención.

Layla: Déjala en paz. Sólo el tiempo dirá. Vamos a seguir con nuestra vida como si ella no hubiese cruzado por la nuestra, y si decide que quiere quedarse, estaremos para recibirla.

Elisheba: Creo que esa es una buena idea. Esperemos...

miércoles, 6 de enero de 2016

Vehemencia

Aquí estoy yo de nuevo en mi mansión helada, dulces mariposas gemelas, puedo verlas por mi ventana posarse en las rosas del jardín. Yo no tengo alas como ustedes, quise ser una pero lo notaron y me hicieron a un lado, yo tengo mis piernas y mis manos, soy diferente a ustedes, tan volátiles y hermosas, fágiles y transparentes. Mi taller abandonado, ya empieza a tener telarañas. Debo limpiarlo, parece que seré siempre un fantasma solitario, un fantasma creador, y cuando haga algo maravilloso, abriré mi ventana para ver si aquellas mariposas desean admirar mi obra. Es mi destino, solitario y frio, tengo todo lo que deseo, y más allá en la ciudad de Dom Notte, un lugar en el que nunca estaré sola. Disfruto estar aquí en silencio por ahora, cierra la ventana que quiero dormir un poco, este viento está demasiado helado.