(Carta para mí misma, al haber perdido la esperanza en poder confiar en las personas)
Te propongo vivir una vida juntas. No te pido que la vivas conmigo, sino que me permitas estar a tu lado, acompañarte. No quiero que cambies tus gustos por mi, quiero hacer contigo lo que te gusta. Sé que ahora somos jóvenes y que ahora me pareces la persona más hermosa del universo. Pero también sé que cuando pasen los años, ya no seremos tan atractivas como antes. Sé que extrañaré tu belleza física, pero no por eso voy a dejarte. Yo haré que te sientas hermosa todos los días. No voy a permitir que esa sonrisa de tu rostro se extinga. Yo voy a amarte con todas mis fuerzas, voy a desearte, voy a encontrar la belleza en todo lo que seas tú. Y no es porque no la haya o esté escondida, lo digo para hacerla presente siempre y recordártela. Jamás podré enfadarme de ti, porque tu voz es tan dulce y suave a mis oídos que cada vez quiero oirla más. Si nadie escribe cosas hermosas para ti, yo lo haré. Si nadie te canta canciones al oído, aquí estoy yo. Yo haré lo que desees. Eres tan hermosa, por dentro y por fuera. Me gusta tu piel blanca y suave, y ese cabello corto y castaño que brilla con el sol y parece trigo del cuento del principito. Me gusta esa mirada tuya, tan fresca y alegre, tan profunda que mira siempre al infinito. Siempre me pregunto en qué mundo estás cuando piensas y en si puedo ir yo a acompañarte. Si el mundo desaparece para ti, estaré yo a tu lado. Juntas nos acompañaremos y lograremos las metas que te propongas. Y cuando te rompan el corazón, también estaré yo para que llores conmigo, cuando no quieras estar sola y nadie quiera estar contigo o todos estén ocupados, yo estaré ahí. Cuando quieras hablar y pienses que a nadie le interese, yo siempre te escucharé. Eres muy interesante, y sabes muchas cosas, yo las aprecio. Yo te aprecio. Quiero vivir una vida contigo. Y no solo una, las quiero todas. Dime, ¿te quedas conmigo?
No hay comentarios:
Publicar un comentario