¿Quién eres tú? ¿Porqué me invitas de esa manera tan irresistible a la melancolía?
Haces que cierre mis ojos y me introduzca de noche en un mar calmo, y siga caminando sin pensar que en algún momento necesitaré respirar. Más profundo, hacia la nada, hacia el vacío, mis pies no se detienen. Qué placer estar aquí, no tiene comparación. Soy uno con las oscuras aguas. Los pececillos ya no distinguen entre uno y otro y siento cómo, queriendo atravesar mi cuerpo chocan desorientados. Incluso si pudiera ver más claramente, podría asegurar que algunos han conseguido pasar por mi estómago. De pronto, una reacción extraña hace que mi cuerpo tenga espasmos. Mis pulmones piden aire, pero yo ya no puedo darles eso. Mis pies no se mueven, son raíces profundas en la arena.
El agua empieza a entrar por mi naríz, al principio duele, pero cuando mis pulmones se llenan completamente, y me siento ligeramente más pesada, firme, el dolor desaparece. Los poros de mi piel buscan desesperadamente un fuido diferente. Inteligentemente, descubren que en donde me encuentro el agua es rica en oxígeno y empiezan a tomarlo. Hace cosquillas respirar por la piel. Un ligero oleaje me mece despacio y cierro los ojos para sumirme en un profundo e interminable sueño.
No hay comentarios:
Publicar un comentario