lunes, 30 de noviembre de 2015

Red Roses

Así es ella... una rosa roja hermosa, suave, pura, inocente, transparente. Delicada como un rayo de luz de luna. Inteligente y audáz. Risueña como un girasol. De pensamientos profundos como una nebulosa, serena como el infinito. Firme como un roble.
Pequeña mariposa que el destino me ha permitido observar. Grácil y dulce princesa que ha llegado a visitarme en las tinieblas regalandome el brillo de sus ojos. Hemosa escultura de Buonarroti, tan perfecta... Esa voz que inunda mi cabeza, en un abismo absoluto que no permite cabida a otra cosa que no sea el sonido que emiten sus delicados labios rosas, dulce melodía, exquisito manjar para mis oídos. Ah... niña mía, hada frágil y trémula, poseedora de la elegancia del erizo, voy a sembrar mil flores hermosas en mi jardín para que no quieras irte nunca... mi pequeña...
Con la calidéz de tu piel ya no pienso en ningún sol, tus pequeñas manos que todo lo transforman en arte. Tus pecas como pequeñas estrellas que adornan tu rostro, constelaciones inolvidables.

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