Es difícil dejar entrar a alguien a mi castillo, el huesped pasado resultó ser una completa farsa, me hablaba de viajes de aventuras, tanta sabiduría me impresionaba, pero un día lo descubrí en la mentira, y tuve que decirle que se fuera, y como un niño inmaduro haciendo berrinches lo hizo. Y por eso me dio más gusto haberle dicho que se fuera.
Gracias al consejo del reflejo de un enorme espejo importado, logré ver la verdad.
El espejo era mi reflejo pero del sexo contrario, deseé que pudiera salir de ahí y hacerme compañía...
Y como por arte de magia, un ser hermoso, esculpido como por las manos de Miguel Angel, atravesó el espejo dándome un dulce beso... Yo no me iré, dijo, no te daré motivos para ello...yo soy tan como tú, que podremos estar juntos siempre, transparentes, sin mentiras, seremos inherentes y nos amaremos por simple gusto.
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