martes, 20 de octubre de 2015

Ouroboros...

Esta es una noche tan oscura y fría, es cuando más anhelo el calor de un abrazo, me hace pensar en aquello. Sólo sé que no me arrepiento de absolutamente nada, que aprecio cada momento que pasamos juntos, las alegrías y las tristezas. Y ese amor tan profundo e incondicional que me brindaste, gracias por fijarte en mí, y por regalarme tu tiempo y tu compañía, por regalarme tus enseñanzas y consejos. Eres tan especial para mí... Te amo. Y te amaré por siempre.
Y como dice la canción que un día fue para mi, hoy se revierte y la siento quizá, con la misma nostalgia con la que me la dedicaste aquella vez...


Igual que el mosquito más tonto de la manada
yo sigo tu luz aunque me lleve a morir,
te sigo como les siguen los puntos finales
a todas las frases suicidas que buscan su fin.

Pero igual que se espera como esperan en la Plaza de Mayo
procuro encender en secreto una vela no sea que por si acaso
un golpe de suerte algún día quiera que te vuelva a ver
reduciendo estas palabras a un trozo de papel.

Me callo porque es más cómodo engañarse.
Me callo porque ha ganado la razón al corazón.

Pero pase lo que pase, y aunque otro me acompañe,
en silencio te querré, en silencio te amaré,
en silencio pensaré tan solo en tí.

No supe cuidar la relación como debí. Los errores se pagan duro a veces, cuando no queremos aprender por las buenas.
Yo ya no tengo ganas de buscar a nadie más. Yo sé que tú sí seguirás buscando a alguien, o quizá ya la tengas, solo espero que pueda darte lo que yo no te di, aunque me duela, no debo ser egoísta.

Hasta siempre, mi querido gato de chesire...

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