Layla: Como siempre reptetiré: Te dije que no era buena idea. Pero jamás me escucha.
Elisheba: Todo iba bien, estaba en buen camino, ahora deberá volver a empezar el proceso.
Isabel: Lo siento, no sabía cómo actuar, quise darle todo de mí, pero parece que lo eché a perder.
Layla: Isa, eres muy enfadosa, ¿porqué crees que eres una niña pequeña ahora? Cometiste aquel error y casi mueres, pero la bruja te perdonó la vida, mírate, ¿acaso no aprendiste nada?
Isabel: Sí, lo siento, lo recuerdo cada día, me arrepiento de haberlo hecho, no sé controlarme, porfavor, perdónenme.
Elisheba: (Observando en silencio la plática, serena como siempre, analizando la situación)
Layla: ¡Dejaste las cosas en la cuerda floja! ¿Cómo quieres que te perdonemos? Casi vuelves a echarlo a perder todo. Si se corta el hilo, quizá de esta no te salves. Quizá la bruja no tenga piedad.
Isabel: No porfavor, no... Tendré más cuidado, estaba tan feliz. Pero ella no me decía nada, yo pensé que todo iba bien, pero no era así. Sí me sentía extraña pero pensé que era la falta de confianza. Ya vi que no era así. ¿Porqué dejan que todo se junte hasta que explote? Me decía las cosas medio en broma, yo no entendía.
Layla: Entiendo tu situación, pero eres muy imprudente, te dije que me lo dejaras a mí.
Isabel: La gente se asustaría contigo, eres demasiado fría. No creo que le agrades, nisiquiera tienes corazón.
Layla: pero puedo controlar la situación mejor que tú.
Isabel: ¿de qué sirve ser una chica interesante cuando no puedes amar?
Layla: Al menos mis conversaciones duran más que las tuyas, tú sólo escuchas y asientes con la cabeza. Y sabes que puedes ayudarme con eso, pero no lo hagas todo tú sola, siempre me haces a un lado cuando te emocionas. Y ve lo que pasa.
Isabel: está bien Layl, tendré cuidado esta vez. Porfavor cuidame, y recuerdame cuando me esté saliendo del camino...
Layla: lo haré.
Elisheba: Yo ayudaré con eso, son demasiado extremistas ustedes dos. Por algo estoy con ustedes, yo ayudaré a equilibrarlas. Vamos a recuperarla, juntas. Este dolor nos afecta a todas.
Isabel: Ahhh... ahora nisiquera me habla. No me contesta, estoy desesperada. No sé de qué hablarle. No sé cómo llamar su atención.
Layla: Déjala en paz. Sólo el tiempo dirá. Vamos a seguir con nuestra vida como si ella no hubiese cruzado por la nuestra, y si decide que quiere quedarse, estaremos para recibirla.
Elisheba: Creo que esa es una buena idea. Esperemos...
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