sábado, 9 de enero de 2016

Vorágine carmesí

Te extraño mariposa carmesí. Habitante de las rosas. Encanto celestial. Demasiadas flores en mi jardín. No era lo que tú querías. El silencio de tu ausencia las marchitará a todas. Quedarán las que había en un inicio. Sólo dos. Una amapola y una gerbera del color de tu corazón. Mis flores preferidas, sólo para ti. Son tan pocas, pero son lo que te ofrezco. Regresa a mi jardín pequeña hipsipíla, porfavor... Es tan triste todo esto. Oh dulce... te tenía tan cerca, y ahora te has ido, efímera.
Me ahogaré con estos nudos en mi garganta. Pues qué más queda... equilibrio. No te necesito, y a veces siento envidia de tu gemela, comparten tantas cosas. Oh tú tienes a alguien, oh yo quisiera tener a alguien también con quien compartir mis creaciones. Belleza, ¿porqué me dejaste verte? Mis ojos ya no volverán a ser los mismos. Te extraño tanto... regresa... porfavor. Qué doloroso es esto. Quisiera que volvieras para siempre o te fueras para no volver jamás. Pero esa segunda opción me envuelve en una agonía insoportable. Tú decidirás qué hacer, pero no me dejes en este balancin, sin saber para qué lado se irá. Cuánta desesperación, cuánta incertidumbre... así como la energía cinética de una esfera en una rampa, mi corazón y sus sentimientos no deben ser desperdiciados. El movimiento ha comenzado y la caída será dolorosa, no dejes que se detenga. En tus manos delicadas pongo mi corazón, así como tú me dijiste un día con tu corazón de cristal... demasiado cuidado también hace daño. Todo en demasía hace daño. Qué ansiedad. Vorágine interna. Deja que el silencio lo cure todo. El silencio, la ausencia, la calma. No hay otra manera.

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